¿Qué hacer con bienes en custodia?

Una persona allegada a la familia dejó unos bienes por mudanza en un trastero de mi propiedad durante el transcurso de un viaje y con intención de trasladarse a mi domicilio a la vuelta de éste durante «uno o dos meses» que se habrían iniciado el 06-10. Antes de esa fecha cambió de opinión trasladándose con su familia a otra provincia. Declaró ella misma que deseaba que se le enviaran sus enseres a su nueva localidad, y se acordó que enviaría a una empresa de transporte.

Como el tiempo pasó sin noticias de ella ni de la agencia, se le insistió en que diera una fecha, y tras semanas de largas y excusas informó de los requerimientos de la mensajería (como el que todo debería ir en cajas e identificado). Pidió igualmente que se redujera el número de cajas para maximizar el transporte. Por falta de elementos de embalaje necesarios, ya que ella no los proporcionó, se realizó el embalaje de los objetos sueltos con excepción de los de grandes dimensiones (un tv que insistentemente pretendía que nos quedáramos, una maleta de tamaño cabina y una torre de PC, que no entraban en cajas «normales»). Finalmente decidió un día unilateralmente con un horario amplio que se le confirmó no nos era posible, y su respuesta fue que «si no nos encontraban en casa habría que solicitarlo de nuevo».

El horario en cuestión era de 9 a 14 y no habría nadie desde las 12, pero sí en la tarde, hecho que confirmamos, especificando eso sí que no podríamos precisar con exactitud la hora de llegada al domicilio. Al enviarle la fotografía de los bienes embalados se disgustó soberanamente, ya que dio por hecho que estaban embalados y en cajas mayores a las que ella dejó (ya que en nuestro caso, como reportaba, solo se agregaron dos cajas como sustitutivas de dos bolsas de compra de rafia, dos mochilas y un monitor que dejó) apareciendo 11 bultos + TV, entrando en esos bultos la maleta y torre «inembalables».

Aunque nos había dicho que le cobraban entre 30-40 € por bulto y que finalmente había cogido un presupueto de total 450€ (a partir, suponemos, de la foto previa al embalaje, en la que había más bultos que a postriori de éste) declaró entonces que no podía pagar una mudanza tan cara, acusando de ser culpables los propietarios y prestatarios del favor del embalaje como de la custodia de bienes de realizar tantos paquetes, e incrementando el precio que nos había informado inicialmnte (nunca a requerimiento nuestro) a 40-50 € por bulto (entrando perfectamente el resultado, de todos modos, en lo informado por ella).

Ocurrió entonces que, airada, y aunque se le sugirió que podía enviar a la empresa con su propio embalaje, profirió en toda clase de decalificaciones y nos informó de que «tendríamos que tirar las casas (sic, por «las cosas», ya que las conversaciones fueron íntegramente mantenidas por WhatsApp) ya que esperaba no volver «a ver la cara ni a oír la voz» de mi persona.

Desde ese momento, a diario se han realizado intentos de localizarla por las vías habituales, WhatsApp y Facebook, ampliándose a correos electrónicos proveídos por ella en su día con la intención de que todo quedara de nuevo por escrito. Uno de ellos ha sido abierto, ya que se enviaron con acuse de recibo, pero al ser direcciones antiguas no podemos asegurar que sea por ella. Los mensajes de WhatsApp, enviados a diario, y que también se conservan, han sido recibidos en el móvil pero no leídos, lo que nos hace suponer que han sido borrados sin leer, cumpliendo su «amenaza».

No tenemos ningún teléfono adicional ni dirección de correo a la que poder enviar un Burofax o comunicación similar, ni conocemos a nadie que nos la pudiera facilitar. ¿Es posible deshacernos de los bienes, tal y como ella indicó que deberíamos hacer?

Aida Lopez




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